Òptica Visió

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Geometría de las lentes de contacto

La córnea del ojo tiene la forma de una elipse. La curvatura en el centro es mayor que en la periferia. La geometría de una lente de contacto ha de adaptarse lo más posible a la forma de la córnea para ser cómodo.

 

La superficie posterior de una lente de contacto debe mantener un alineamiento correcto con la córnea para favorecer un ligero movimiento que permita el intercambio de la lágrima. Los materiales de las lentes de contacto semirrígidas, como son muy poco flexibles, se tienen que  adaptar con una curvatura muy ajustada al radio de la córnea (de + 0.05-0.15 mm). En las lentes de hidrogel o de hidrogel de silicona, debido a su módulo de elasticidad bajo, existe una tolerancia mucho más alta. En esto se basan los fabricantes de lentes de contacto de un solo uso o de reemplazo frecuente. Uno o dos radios de curvatura suelen ser suficiente para adaptar la mayoría de personas. También, son habituales superficies posteriores asféricas, consiguiendo una mejor adaptación con la córnea.

La superficie anterior de una lente de contacto viene condicionada por la necesidad visual del cliente. Así, en las lentes blandas o de hidrogel de silicona cuando hay miopía o hipermetropía, la geometría es esférica (con igual potencia en todos los meridianos). Si hay astigmatismo, con geometrías tóricas (con diferente potencia a los meridianos principales). Son más difíciles de fabricar porque para evitar que los párpados las hagan girar, deben diseñarse con un prisma balastro. Como excepción, las lentes de contacto semirrígidas para el astigmatisme pueden ser esféricas en sus dos caras. Esto es así porque una lente de contacto semirrígida, entre ella y la superficie de la córnea, está lleno de lágrima. Lo interesante en este caso es que la lágrima tiene forma de lente óptica y esta particularidad se aprovecha para compensar el astigmatisme (siempre que no sea muy elevado). Si se presenta vista cansada, las más habituales son con geometría asférica (la curvatura es cambiante y esto permite diferentes potencias) o con anillos concéntricos (una zona para visión lejana y otra para visión cercana). Dan una visión simultánea de imágenes diferentes, estén a distancia o próximas. Es el cerebro el que debe seleccionar la que interesa en cada momento (es lo mismo que hacemos cuando en una conversación con varios interlocutores tenemos que seleccionar la voz que queremos). En las semirrígidas hay otra modalidad, poco utilizada actualmente, en el que la visión es alternante (los párpados elevan la lentilla con la parte de cerca en mirada inferior).

 

En personas operadas de miopía con Lasik, la geometría de la córnea es al contrario. La curvatura en la periferia es mayor que centralmente. Si con los años, estas personas vuelven a desarrollar miopía, las lentes de contacto normales quedan desplazadas lateralmente. Entonces, se tienen que adaptar lentes de contacto de geometría inversa para que se mantengan bien centradas.

Còrnea normal. Centralmente los radios son más curvados que en la periferia

Còrnea operada de Lasik. Centralmente los radios son más planos que en la periferia

En personas en las que les está aumentando la miopía, se ha visto que tienen un mayor desenfoque periférico hipermetrópico. Ahora hay unas lentes de contacto de geometría inversa que lo corrigen. El efecto buscado es el de retardar esta progresión. Los resultados de recientes estudios clínicos demuestran que es así.

 

En los últimos años, han aparecido las lentes de contacto semirrígidas semi-esclerales (diámetro de 12,50 a 16 mm) y esclerales (de 16 a 24 mm). El diámetro habitual de una semirrígida es de hasta 10 mm. Este mayor tamaño hace que sean muy cómodas porque se nota menos el movimiento y muy apropiadas para ciertas patologías: queratoconos, post-lasik, post-trasplante de córnea, traumatismos, ojo seco, ...